Hotel Don Pepe: sofisticación, historia y buen servicio

Updated: Aug 12


En el corazón del Centro Histórico de Santa Marta, Colombia, se encuentra el Hotel Boutique Don Pepe, un hotel sofisticado que trae prestigio a la capital Magdalenense y progreso a la comunidad Samaria, donde justamente se vive, en gran parte, del turismo.


La propiedad fue un convento de los Dominicos durante muchos años posteriores a la fundación de Santa Marta en 1525. Consecutivamente fue un colegio privado y luego uno público. En los 90s, el espacio se utilizó como discoteca la cual fue reconocida por recibir los fines de semana artistas colombianos de alto prestigio. Finalmente, hacia 1990, el emprendedor samario Don Pepe Vives adquirió esta casa de tan solo dos pisos con una visión en mente, edificar un hotel de lujo que atrajera buen turismo y reconocimiento a la ciudad.


Su hijo Juan materializó esa visión y amplió el hotel edificando dos pisos en la parte superior. Este hotel se convierte hoy día en uno de los sueños hoteleros para la región que ha hospedado importantes figuras en el mundo político nacional e internacional, artistas de la talla de Carlos Vives, y hasta miembros de la realeza del Medio Oriente.


En Colombia, muy pocas veces nos quedamos cortos en descripciones. Sin embargo, en esta ocasión ni las fotos hicieron justicia al glamur de este hotel con acabados de tipo colonial y el romanticismo samario impregnado en cada rincón que remaneció en mí la nostalgia que deja una visita al Caribe Colombiano.


Con cuatro pisos, 13 habitaciones, dos salones, y una piscina en el centro del complejo, Hotel Don Pepe, ofrece a los turistas y locales la facsímile arquitectónica islámica propia de la conquista árabe en la península ibérica. Las columnas en Don Pepe y los arcos brindan una característica arabesca original y fácilmente asociable con la historia de Colombia.


Al pasar la mañana en Don Pepe encontré que la ostentación y el romanticismo se incrustan en su arquitectura mientras que se respira el balance entre el buen servicio de los trabajadores y la contemplación del blanco de la lencería, las paredes, y los pisos de mosaicos artesanales que conservan hoy.


A mi pregunta sobre qué tiene de diferente Don Pepe comparado con los otros hoteles del área, la repuesta inmediata fue: “tradición, atención personalizada al huésped, y la priorización a la protección de la ecología”.

En Don Pepe no se usan pitillos, las servilletas son ecológicas, se le brinda la oportunidad al huésped de elegir si quiere colgar las toallas o enviarlas a la lavandería diariamente, y se reciclan todos los desperdicios. Por otro lado, si los huéspedes requieren una dieta especial, solo tienen que enviar un correo al hotel y ellos organizarán un menú con atención relevante a sus necesidades y sin cargo adicional.


El lema del hotel es “para vivir una experiencia única en Santa Marta”, lo que ha sido ratificado por los premios Travelers’ Choice de Trip Advisor, World Luxury Hotels Awards, y The Americas’ Most Inspired Design Hotel. Además, el hotel cuenta con un spa de lujo donde se ofrecen masajes y baños de sol y luna para las novias, y muchos otros servicios para cuerpo y rostro.


Lo que me hace regresar a este hotel además de todo lo descrito anteriormente, es su restaurante, el cual se inspira en la Bacota, la flor de la palma del banano y del plátano. Las recetas importan el sabor costeño y la armonía del novelle cuisine. Para la opinión profesional de este restaurante, he enviado una nota a Santiago Otero, galardonado con la Cruz de Honor Luis Carlos Galán Sarmiento como mejor crítico gastronómico del país, para que cuando vaya a Santa Marta, nos cuente qué opina de la Bacota.


Por ahora me quedo anhelando el paté de butifarra sobre patacones y el jugo de lulo bajo en azúcar que disfruté en Don Pepe.


Así me despido hoy desde el Hotel Boutique Don Pepe y el próximo domingo desde el Amazonas ecuatoriano.


Instagram: @culozunga


¿Quién es Juan Vives?, Así respondieron los trabajadores del Hotel Don Pepe:

Un hombre sencillo, trabajador, bondadoso, jefe y amigo, digno representante samario que siempre habla del Magdalena con orgullo. Profesa amor inmenso por sus padres y repite todo el tiempo el dicho que su papá (Don Pepe) le recitaba: “las cosas se hacen bien o no se hacen”.


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